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Los orígenes de la arquitectura griega: los primeros templos

La aparición de la polis griega está vinculada, en el plano arquitectónico, a la aparición del templo como centro religioso y administrativo de la sociedad helena. Concebido como la casa de la estatua de la divinidad cuyo acceso estaba restringido a los sacerdotes y vetado a los fieles, que celebraban los ritos pertinentes en su exterior, el templo griego se configurará, con el paso del tiempo, como soporte preferente de los tres órdenes clásicos.


En la publicación anterior sobre los orígenes de la arquitectura griega ya señalamos que, antes de que el proceso de petrificación garantizara la conservación de sus restos para la posteridad, el templo griego atravesó un proceso evolutivo cuyos orígenes se pueden rastrear, no sin dificultades, en la arquitectura prehelena del Bronce Tardío, concretamente en el mégaron micénico. Este, de hecho, se considera el precedente más inmediato del templo griego, que vendría a ser una evolución de esta estructura heládica que recoge, a su vez, la tradición de cabañas rectangulares con porche traídas desde Centroeuropa con las colonizaciones dorias.


El hecho de que los materiales usados fueran perecederos y la carencia de fuentes documentales suponen una gran dificultad para abordar el estudio de estos primeros momentos de la arquitectura griega. La necesidad de aislar la madera y el adobe del suelo llevó a incluir zócalos y discos de piedra a modo de basas gracias a los cuales se han podido conservar las plantas de algunos santuarios, mientras que su configuración en altura se puede reconstruir gracias a modelos de barro en miniatura aparecidos en diferentes puntos de la geografía griega y que habrían sido depositados como exvotos. Son precisamente estos restos arqueológicos los que atestiguan la dificultad de una separación taxativa del templo y la casa, apuntando el estudio de esta primera arquitectura religiosa a la réplica de los modelos de cierto tipo de arquitectura doméstica.

Exvoto del templo de Hera en Perachora
Exvoto del templo de Hera en Perachora

Ejemplos de estas figuras- exvoto son las casitas de terracota encontradas en el Heraion de Argos, en el santuario de Hera Acraia de Peracora (costa de Corinto) o el de Cnossos, en Creta. El primero de ellos, conservado en el Museo Arqueológico Nacional de Atenas, nos permite aproximarnos a la forma del templo griego originario: una construcción de planta rectangular precedida de un pórtico columnado con una cubierta simple a dos aguas que cobija un frontón en el que se dispone una ventana.


Dos son los templos que, tradicionalmente, se han utilizado como guías para reconstruir el proceso inicial de síntesis del orden dórico con anterioridad al siglo VI a.C.: el templo de Apolo en Thermon y el de Hera en Olimpia.


Sobre el primero ya os hablamos detalladamente en la publicación sobre el santuario de Apolo y su relevancia como enclave privilegiado para el estudio de los orígenes de la arquitectura griega. En el yacimiento de Thermos se superponen, en diferentes niveles, una serie de construcciones a través de las cuales se rastrea el paso del mégaron micénico al templo dórico canónico. El gran templo de Apolo del siglo VII a.C., o templo C, constituye un ejemplo arcaico de ese tránsito, si bien la síntesis definitiva tendría lugar en Olimpia.


Planta del templo de Hera en Olimpia
Heraion de Olimpia, planta según Frazer.

El Heraion de Olimpia, algo más tardío e igualmente construido con madera y adobe sobre un primer nivel pétreo con función aislante, supone un hito en la conformación del modelo de templo dórico hexástilo. Ubicado en un área de tradición cultual anterior, el templo de Hera en Olimpia se perfila como arcaico por su cronología, materiales y alargamiento de la cella y, sin embargo, sintetiza los elementos básicos del orden dórico: se trata de un templo hexástilo, anfipróstilo, períptero y con la distribución interior clásica de pronaos in antis, cella de tres naves y opistodomos (este último, uno de los más antiguos conservados). Como en el caso anterior, se han conservado restos del entablamento original de madera y terracota y, junto a los vestigios arqueológicos, la Descripción de Grecia de Pausanias nos permite acercarnos a algunos aspectos del templo, como el hecho de que todavía en el siglo II d.C. se conservara alguna columna de madera de encina entre las que, de piedra, habían sustituido a las originales.


El modelo sintetizado en el Heraion de Olimpia gozó de gran éxito desde el 600 a.C. (a excepción de en la Magna Grecia, donde el tratamiento de los pórticos y las correspondencias entre el interior y el exterior siempre se realizó con mayor libertad), momento a partir del cual el paradigma dórico hexástilo se trasladaría a la piedra.

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