Bernat Martorell y la pintura del gótico internacional
- Lucía Montejo

- hace 2 horas
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Si pensamos en pintura gótica española, a casi todo el mundo nos viene a la mente lo mismo: la pintura hispanoflamenca, esas tablas de figuras hieráticas y una religiosidad intensa que puebla los museos de medio país. Y tiene sentido, porque es la tendencia más abundante y reconocible, pero reducir la pintura gótica española a lo hispanoflameco es limitarse con una parte de un panorama bastante más rico y variado.
El gótico es uno de los momentos artísticos más interesantes de la historia del arte europeo, y no solo por la arquitectura de sus catedrales. En pintura supone una ruptura progresiva con la rigidez del románico: las figuras ganan expresividad y volumen, aparece el interés por el espacio y la profundidad, los temas se amplían más allá de lo estrictamente teológico y la técnica se refina considerablemente. La pintura sobre tabla y la miniatura son las manifestaciones más importantes del período, y en ellas se concentra buena parte de la innovación artística de los siglos XIII al XV.
Las corrientes de la pintura gótica europea y su eco en los reinos hispanos
Sin embargo, la pintura gótica europea no es un bloque homogéneo. Se desarrolla en oleadas sucesivas que conviven y se solapan, dando como resultado una producción compleja, variada y rica que deja una importante huella en los diferentes territorios europeos, incluyendo los reinos peninsulares.
Entre las corrientes de la pintura gótica europea encontramos el gótico lineal o franco-gótico, el gótico italiano, el gótico internacional y la pintura flamenca. Todas ellas tendrán presencia en la Península, recogiendo las grandes innovaciones europeas desde el siglo XIII hasta la implantación definitiva del arte por excelencia de los reinos hispanos, el hispanoflamenco, aunque con intensidades y cronologías distintas según el territorio.
El gótico lineal o franco-gótico, el más temprano, llega a la Península a finales del siglo XIII y principios del XIV, con un estilo de líneas elegantes y composiciones todavía muy planas. Le sigue la influencia italiana, especialmente la de los maestros sieneses y florentinos, que introduce el interés por el volumen y una mayor humanización de las figuras. A partir de la segunda mitad del siglo XIV aparece el gótico internacional, un estilo cortesano y refinado que fusiona la elegancia italiana con el naturalismo flamenco. Y ya en el siglo XV, la pintura flamenca se impone como la gran referencia europea, con su obsesión por el detalle, la luz y la representación del mundo cotidiano.
La pintura hispanoflamenca
La pintura hispanoflamenca es la tendencia dominante en la segunda mitad del siglo XV en los reinos de Castilla y Aragón. Bebe directamente de maestros flamencos como Jan van Eyck o Rogier van der Weyden y se caracteriza por un realismo detallista, fondos dorados o arquitectónicos, figuras de rostros individualizados y una atención especial a los tejidos, las joyas y los objetos cotidianos.
Es la pintura de los grandes retablos de encargo real y nobiliario, la que mejor documenta la estrecha relación cultural entre la Península y los Países Bajos durante el siglo XV. Artistas como Fernando Gallego en Castilla o Bartolomé Bermejo en Aragón son sus representantes más destacados. Es también, por su abundancia y calidad, la que más espacio ocupa en los manuales y la más conocida y valorada por el gran público, pero no es la única.
Bernat Martorell: el gótico internacional en el Reino de Aragón
Bernat Martorell es uno de los principales representates de la pintura gótica internacional en los reinos hispánicos.

Vivió y desarrolló su actividad durante la primera mitad del siglo XV, si bien su vida es prácticamente desconocida hasta 1427. Nacido en la provincia de Barcelona (concretamente en Sant Celoni) entre 1390 y 1400 (la fecha exacta se desconoce), se posicionó como uno de los artistas más releantes del panorama artístico del Reino de Aragón, contando con una producción variada que incluye retablos, vidrieras y miniaturas hasta su fallecimiento en 1452.
Aunque su adscripción estilística lo vincula de lleno con el gótico internacional, Martorell desarrolló su actividad artística en la segunda etapa de esta corriente, por lo que su obra convive con el momento de difusión de la influencia flamenca en Cataluña, motivo por el cual se le considera un puente entre ambas tendencias y, de manera concreta, un antecedente directo del gran representante de la pintura hispanoflamenca y la figura cumbre del arte gótico catalán, Jaime Huguet.
Las características principales de su pintura son las propias del gótico internacional: elegancia en las figuras, tratamiento refinado de los tejidos y los detalles, interés por el paisaje como elemento narrativo, y una línea de contorno precisa y fluida que da a sus composiciones una calidad casi miniaturística. Además, podemos rastrear la influencia italiana en la monumentalidad de algunas figuras, y la flamenca en la atención al detalle y una incipiente preocupación por la luz.
El Retablo de San Jorge, de Bernat Martorell

El Retablo de San Jorge es la obra más importante de Bernat Martorell; realizado hacia 1435 para la capilla de san Jorge de la Casa de la Diputación (actual Palau de la Generalitat), sus piezas se conservan distribuidas en diferentes museos e instituciones del mundo.
La pieza más conocida es la tabla central, que representa a San Jorge matando al dragón, conservada en el Art Institute de Chicago. San Jorge es uno de los santos más representados del arte medieval cristiano. Según la leyenda, el santo caballero llegó a una ciudad aterrorizada por un dragón al que los habitantes ofrecían sacrificios humanos para apaciguarlo. Cuando le tocó el turno a la hija del rey, Jorge apareció, venció al dragón y salvó a la princesa. La historia, de origen oriental y difundida en Europa a través de la Leyenda Dorada de Jacopo della Voragine en el siglo XIII, se convirtió en uno de los temas favoritos de la pintura gótica precisamente por su potencial narrativo y simbólico: el triunfo del bien sobre el mal, de la fe cristiana sobre las fuerzas del caos.

El resto de piezas se encuentran distribuidas entre Francia y EEUU: cuatro tablas laterales y la predela en el Museo del Louvre y una Virgen con el Niño entre las virtudes cardinales en el Museo de Arte de Filadelfia.
Otras obras de Bernat Martorell
Junto al Retablo de San Jorge, destacan otras obras de Bernard Martorell como el Retablo de los Santos Juanes o Retablo de San Vicente, conservados en el Museo Nacional de Arte de Cataluña, el Retablo de la Transfiguración de la catedral de Barcelona, el Retablo de San Pedro de Púbol en el Museo Diocesano de Gerona, entre otras.
La pintura gótica en España: más allá del hispanoflamenco
La pintura gótica española es mucho más rica y diversa de lo que habitualmente se estudia. El hispanoflameco es el capítulo más extenso y el más conocido, pero antes de él -y conviviendo con él- existió una tradición pictórica que absorbió las influencias del gótico lineal, de Italia y del gótico internacional con resultados de gran calidad.
Bernat Martorell es uno de los nombres más destacados, un pintor de primera fila cuya producción artística supuso un momento clave en la asunción de los presupuestos del gótico internacional en la península ibérica, motivo por el cual se le considera el representante más importante del gótico internacional en el Reino de Aragón y nexo entre dos corrientes de gran relevancia cuya obra, dispersa por museos de medio mundo, resulta imprescindible para comprender arte medieval español.
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