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Pioneras de la vanguardia: artistas españolas en el primer tercio del siglo XX

La llegada del nuevo siglo no se tradujo, para las mujeres artistas, en un cambio sustancial en su posición o consideración. La posición de las mujeres en el sistema del arte español durante las primeras décadas del siglo XX respondió a los mismos patrones de subordinación y dependencia que en el resto de la sociedad.


En efecto, aunque desde el siglo XIX se permitió y popularizó la educación artística entre aquellas pertenecientes a las clases sociales más favorecidas, lo cierto es que tanto las disciplinas artísticas como las técnicas y las temáticas estaban fuertemente condicionadas y restringidas a aquellas consideradas aceptables para mujeres acomodadas. Además, dichas enseñanzas se concebían más desde una óptica de entretenimiento o de afirmación de clase que orientadas a la profesionalización artística. Es necesario señalar que, aunque la Segunda República supuso un avance sin precedentes en la consideración social de las mujeres y sus posibilidades de participación en la vida pública, laboral y artística, lo cierto es que, tal y como ha apuntado la historiadora del arte Patricia Mayayo, prevaleció la continuidad sobre el cambio.

María Blanchard. Cubismo, vanguardias, arte español
María Blanchard. Mujer con abanico, 1916.

En este contexto, sin embargo, fueron cada vez más frecuentes los casos de mujeres que, partiendo de una posición social y económica propicia, consiguieron acceder a un mercado artístico fuertemente masculinizado y hostil a la igualdad incluso entre los sectores más progresistas de la sociedad. Ejemplo de ello son María Blanchard, Maruja Mallo, Remedios Varo o Ángeles Santos. Estas creadoras constituyen, desde sus respectivas posiciones artísticas, algunos de los ejemplos más destacados de la relación del arte español con las vanguardias.

Tal es el caso de María Blanchard (1881-1932) quien, a partir de sus experimentaciones formales en el ámbito del cubismo parisino desde 1908 influyó notablemente en algunos de los más destacados pintores de vanguardia, como Juan Gris, o Maruja Mallo (1902-1995), exiliada en Argentina desde 1937 hasta 1964 y uno de los grandes nombres del arte español del siglo XX cuyo papel clave en la vanguardia española y como precursora del informalismo ha sido reconocido únicamente décadas después.


Ángeles Santos. Un mundo. Surrealismo, vanguardia, arte español, Dalí
Ángeles Santos. Un mundo, 1929.

En el caso de Remedios Varo (1908-1963), el éxito de su producción surrealista se plasmó, como en el caso de Mallo, en la participación de la conocida Exposición Logicofobista de Barcelona en 1936, si bien su exilio a París con el inicio de la Guerra Civil y posteriormente a México con la Segunda Guerra Mundial la condenó al olvido en España a pesar del gran éxito cosechado fuera de nuestras fronteras. Suerte similar corrió Ángeles Santos (1911-2013), cuyo retiro de la primera fila de la vanguardia española no se debió al exilio, sino a su matrimonio y al cuidado de su hijo, a pesar de lo cual su obra Un mundo, pintada con tan solo 17 años, sigue considerándose hoy una de las cumbres del surrealismo en nuestro país.


Junto a estas pintoras, destacan otras artistas autoras de una importante obra gráfica de contenido político y social como Manuela Ballester, Elisa Piqueras, Carmen Millá o Francisca Bartolozzi “Pitti”. Estas artistas destacaron por su compromiso con el proyecto republicano generando carteles, dibujos e ilustraciones para revistas, partidos políticos, sindicatos u organizaciones sociales, llegando a participar la última de ellas en el Pabellón de la República de la Exposición Internacional de París de 1937 junto a Picasso o Miró.


La producción artística feminista durante las primeras décadas del siglo no solo existió, sino que gozó de un éxito relativo en los circuitos del gran arte español del momento. Aun así, y pesar de que, en cantidad, no alcanzó las cotas de otros países europeos o de Estados Unidos, la invisibilidad posterior en la historiografía artística guarda mayor relación con la política cultural y artística del régimen franquista y su consideración de la mujer que con su reconocimiento previo a la Guerra Civil, cuestión que únicamente en las últimas décadas ha empezado a revertirse (aunque sin el merecido correlato en las instituciones culturales y museísticas públicas de nuestro país).

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