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La catedral de la Fiorentina: el Estadio Artemio Franchi de Florencia, de Pier Luigi Nervi

Si el patrimonio, en general, es vulnerable, los nuevos patrimonios lo son aún más. La arquitectura deportiva es buen ejemplo de ello y el Stadio Artemio Franchi de Florencia despunta como posible víctima, a pesar de constituir una de las piezas clave de la misma a nivel mundial.


Durante las primeras décadas del siglo XX, la arquitectura toscana, como la italiana y europea, seguía atravesada por el peso de los historicismos; el eclecticismo y un variado repertorio de neos poblaban las grandes ciudades europeas, entre ellas Florencia. La llegada de la nueva modernidad se retrasó en la región a causa de la gran influencia de la arquitectura clásica, siempre tan presente en el país, pero las nuevas corrientes estilísticas ya penetraban con fuerza de la mano del funcionalismo y el racionalismo. En este sentido, la irrupción del hormigón armado supuso una revolución en la historia de la construcción que algunos de los mejores arquitectos e ingenieros supieron aprovechar aplicando las posibilidades del nuevo material a diferentes tipos de construcciones por toda Europa, entre ellas instalaciones deportivas.


Stadio Giovanni Berta Firenze, Fiorentina, Pier Luigi Nervi.
Proyecto para estadio municipal en Florencia, 1929.

En el caso de Italia, destacó Pier Luigi Nervi con el Estadio Municipal Giovanni Berta de Florencia (actualmente Artemio Franchi) tras ganar el concurso para la construcción del mismo en 1929. Nervi diseñó un estadio simétrico únicamente en uno de sus ejes, con dos de sus esquinas redondeadas y las otras dos rectangulares, en el que incluyó elementos novedosos como escaleras helicoidales exteriores o la torre de Maratón, de gran altura. Pero el elemento más relevante fue, sin duda, la llamativa visera volada de la tribuna, una estructura ligera formada por una delgada lámina de hormigón extendida sobre una sucesión de vigas de hormigón armado. La resolución estructural y material no solo facilitó la liberación de tensiones en los cimientos, sino que permitió la cubrición de una gran luz sin soportes delanteros, generando una solución que gozó de reconocimiento y difusión internacional.


Visera Estadio Artemio Franchi, Fiorentina, Nervi.
Proyecto de visera volada para la tribuna cubierta, 1929.

El concepto general del estadio florentino rebasó con creces las posibilidades planteadas por otros autores en obras similares coetáneas, como el Stadium de Buenavista de Sánchez del Río, en Oviedo, presentado casi simultáneamente.


En cualquier caso, la obra se valora hoy como un hito de la arquitectura italiana del siglo XX y, por extensión, de la europea. El estadio de la Fiorentina es un testigo del tránsito a la sociedad de masas, del triunfo del deporte moderno, concretamente el fútbol, como modelo de ocio urbano y del asentamiento definitivo de la arquitectura moderna en la ciudad y en el país; no podemos olvidar que su desarrollo se da en un contexto fuertemente influenciado por las grandes figuras de la arquitectura contemporánea: las visitas y conferencias de autores como Le Corbusier, Wright o Aalto contribuyeron a la difusión de los nuevos preceptos racionalistas y su aplicación a infraestructuras de todo tipo. Este aperturismo se vio reflejado en la organización de las Muestras de arquitectura racionalista y tuvo como plataforma principal la Escuela de Arquitectura de Florencia bajo el liderazgo de Brizzi que, de manera homóloga a la Escuela de Caminos madrileña que organizó la llamada Generación del 27 de la ingeniería española, supuso el respaldo académico y oficial definitivo al racionalismo en la Toscana.


Stadio Firenze, Nervi, scala elicoidale, Torre Maratona
Escalera helicoidal y arranque de la Torre de Maratón. Ferdinando Barsotti, 1932.

La importancia del proyecto de Nervi, como obra maestra del racionalismo, trasciende las fronteras de Italia. Aun así, el pasado noviembre, la ACF Fiorentina y el Ayuntamiento de Florencia solicitaron al Ministerio de Patrimonio Cultural de Italia la autorización para iniciar el derribo del estadio aprovechando una demoledora modificación legislativa (concretamente el artículo 55 bis del Decreto Semplificazione, sobre Simplificaciones para intervenciones en infraestructuras deportivas) que permite, en el caso de las infraestructuras deportivas y como excepción a la regulación general del Codice dei Beni Culturali e del Paesaggio, destruir la obra completa desagregando las partes consideradas de interés arquitectónico, que podrían ser reconstruidas en otro lugar e incluso en otras dimensiones. Es importante reseñar que dicho artículo comienza su redacción aludiendo a que su objetivo es «prevenir el consumo de suelo»; es decir, la destrucción del patrimonio al servicio de la especulación urbanística.


El escándalo, como no podía ser de otra manera, ha alcanzado una escala internacional, provocando que incluso el Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS) haya lanzado una alerta patrimonial internacional en defensa de la obra de Nervi. La polémica está servida.

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