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Tratados de pintura y teoría del arte en el Siglo de Oro español

Es de sobra conocido que, a pesar de que la Historia general lo ve como una época de declive, el siglo XVII se considera el Siglo de Oro de la cultura española. Lo que no parecía tan claro hasta hace relativamente poco tiempo es que, junto al arte y la literatura del período, encontramos algunos de los aportes más destacados de la literatura artística como, por ejemplo, los más importantes tratados españoles sobre pintura.


La reflexión en torno a la teoría artística en general se generalizó a partir del Quattrocento, extendiéndose desde Italia y los Países Bajos a otros países europeos como Francia y Alemania. En España, numerosos escritos combinaron modelos teóricos foráneos y elementos del contexto particular, lo cual permitió el desarrollo de un esbozo de teoría característico.


Tratado de arte y pintura. Portada de la obra Noticia general para la estimación de las artes de Gaspar Gutiérrez de los Rios, 1600.
Noticia general para la estimación de las artes, 1600.

En el año 1600 tiene lugar el pistoletazo de salida con la publicación en Madrid del tratado de Gaspar Gutiérrez de los Ríos Noticia general para la estimación de las artes, que inicia una importante corriente de publicaciones sobre arte. El número de publicaciones sobre arte del siglo XVII español es muy superior al del anterior pero, además, destacan sobre aquellos por la profundidad de su contenido y la variedad de sus temáticas. Otra importante novedad es que los autores vuelven la vista a su propia tradición artística, dando comienzo, de esta forma, la historiografía artística en España. También se pueden documentar en este período los inicios de la literatura española de vidas de artistas. Además, respecto a la reflexión filosófica y la adscripción de las diferentes disciplinas artísticas, se hará especial énfasis en la inclusión de las bellas artes en el conjunto de las artes liberales, tratando además de dotarlas de un sistema propio. Es decir, en España el compromiso de los artistas para diferenciar el arte de la artesanía tuvo lugar de forma paralela al desarrollo de la teoría artística.


Los centros productores de literatura artística más importantes fueron Madrid, Sevilla y Zaragoza, mientras que en otras ciudades como Toledo, Valladolid, Santiago de Compostela, Valencia y Barcelona las publicaciones se limitaron a obras menores. Muchas de las obras aparecidas en Madrid surgieron del círculo del pintor y tratadista Vicente Carducho, autor de los Diálogos de la pintura que también destacó como soporte cultural para una infinidad de intelectuales, desde escritores o poetas a clérigos y juristas.


Por su parte, Sevilla destacó durante el primer tercio del siglo gracias a los importantes escritos sobre arte emanados del círculo de Francisco Pacheco, en cuyo entorno existía un destacado ambiente humanista. Junto con su obra El Arte de la pintura, aparecen otros escritos de Pablo de Céspedes y Juan de Jáuregui, especialmente interesantes al vincular su carácter de pintores-poetas a la reflexión estética, abordando debates como el del parangón. Este grupo de escritores sevillanos se ocupó, además de la cuestión mencionada, de problemas generales de la práctica creativa, pero difirieron de los teóricos madrileños por su desinterés en la cuestión del status social del artista.


Más adelante, ya en los años 70, destaca la producción de Zaragoza, ciudad en que Jusepe Martínez publicó sus Discursos practicables del nobilísimo Arte de la Pintura. Junto con los dos anteriores, el tratado de Martínez conforma el culmen de la teoría del arte del Siglo de Oro y constituye un corpus que recoge la tradición teórica de importantes escritores y tratadistas como Vitruvio, Séneca o Vasari.


La teoría del arte del Siglo de Oro español fue calificada durante mucho tiempo como un simple plagio de la italiana. Ello se debió a la falta de reconocimiento y valoración de los intentos de configurar una teoría artística por parte de autores como los que hemos mencionado. De hecho, solo en los últimos cuarenta años se ha intensificado el estudio de la literatura artística española del siglo XVII, incluyendo además cuestiones históricas y sociales como el referido debate del status del arte y los artistas. Dicha revitalización ha servido para poner sobre la mesa la importancia de la misma como elemento básico de análisis y comprensión, en toda su amplitud y complejidad, de la vida artística del Siglo de Oro.

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